|
ENTREVISTA: ESTOPA. Niños de barrio
(28 de Febrero de 2008)
David y José Muñoz llevan su Cornellá natal tan adentro que
le rinden homenaje en su primer disco autoproducido. Es su rumba-rock
callejera llevada a su terreno
De Cornellà, y ¡orgullosos de serlo!
David: Siempre. Y Mucho. Así se llama el disco. Se titula Allenrok
porque es el primer disco que producimos nosotros y es una manera de
indicar que es el más nuestro.
Jose: Es como nuestro verdadero primer disco 100% Estopa. Ha nacido
otra manera de hacer.
¿Cómo se os ocurre dirigir la nave vosotros solos?
David: Es una tendencia. Al principio de todo, en el primer disco,
no sabíamos qué era tocar con bajo, batería… El productor nos enseñó a
trabajar, y después de hacer cuatro discos, poco a poco te vas enterando
de cómo se hacen las cosas.
J: Además hemos tenido maestros de lujo.
D: Hemos pasado por las manos de los mejores maestros que hay en
España y teníamos los ingredientes, lo podíamos hacer. Creo que también es
lo natural. Y desde aquí queremos recomendar a todos los compositores de
España y del mundo que se autoproduzcan sus propios discos porque pensamos
que forman parte de la misma canción.
¿Habréis aprendido también muchas cosas en este proceso, no?
J: Claro, sobre todo, a no acomodarnos. Tienes que ponerte en la
piel del productor, del intérprete…
…Y del compositor.D: Eso antes. Primero se compone con un micro,
una grabadora, dos guitarras…
J: Las grabamos para que no se nos olviden.
Hay retales en libretas, ideas que nos vienen a la cabeza.
J: Sí, y luego nos preguntamos, ¿qué melodía tenía esto? Por eso
las grabamos.
D: Como no sabemos escribir música… eso sería la ostia.
¿Es vuestro siguiente paso?
Los dos: ¡¡No!!J: Una vez intentamos aprender solfeo, y casi
dejamos la música.
D: Yo tengo dos problemas en la vida que me encantaría resolver:
uno es aprender a escribir música para poder inventarme una melodía y
escribirla. ¡Do, Re, Mi, Fa, Soool! (empieza a cantar). Sólo conozco una
persona en el mundo que haga esto: Antonio García de Diego. No es tan
fácil.
J: Y la otra es saber inglés, como yo.
D: Casi dejo el cole por el puto inglés. Soy Johnny Cou… porque yo,
ni el cou hice. No hice la selectividad, hice la mili y me perdí. Pero
mira luego…
No te ha ido nada mal.D: Sí, volví por el buen camino.
Entonces la pregunta sobre vuestro salto a Europa, me la paso ¿no?
J: (risas) Nos gustaría saber inglés para entendernos cuando
viajamos. Porque tú le hablas a un hombre y te haces entender, pero luego
el hombre se pone a hablar y ahí la hemos liado. Ahora puedo iniciar la
conversación, pero no responderla.
D: Nos quedamos con los países hispanohablantes. En nuestra música,
es básico entender la letra. Si no lo entendemos…
J: Una vez estuvimos en Alemania, en el Popkomm de Colonia, y mi
hermano preparó unas frases en alemán. “Estamos encantados de estar en
Alemania”, y yo me aprendí “yo también”. Mi hermano decía “Buenas noches”
y yo seguía “yo también”. D: Yo quise decir “Esta canción va
directa al corazón”, y me lo escribieron en un papel tal como suena, y lo
dije. Y él respondí: “yo también”.
J: Y tan a gusto.
Tras el éxito de vuestro primer disco, la grabación del segundo la
compaginasteis con la gira, pero esto no lo habéis vuelto a hacer, ¿verdad?D:
El segundo disco fue muy estresante para nosotros. Veníamos de una
gira de 120 conciertos o algo así. El primer año fue empezar tocando con
dos guitarras, en el 99, en pueblos como Vilches, como el doctor de
Hospital Central, que nos pusieron un tablao y ahí que nos subimos. Una
vez éste no ganó nada.
J: Me lo gasté todo en teléfono.
D: Cuando llegamos al hotel pensaba que el teléfono lo pagaba
también el del concierto, y al irnos, sólo le dieron 1000 pelas, después
de tres conciertos. A partir de ahí fuimos adquiriendo un guitarra más y
un cajón, luego un bajo, también un batería. Poco a poco montamos la
banda, y el segundo disco nos pilló de gira. Tuvimos que estrujarnos el
coco para hacer las canciones. Una locura. Y el tercer disco ya fue más
pensado. El cuarto, mucho más pensado, y éste, pues ni te cuento. Tras la
gira, nos hemos tomado un tiempo de desconexión, evasión y a currar.
Supongo que mucha familia, muchos amigos…
J: Lo normal cuando estás de vacaciones, porque esto son nuestras
vacaciones. Levantarte tarde, no quitarte el pijama si es posible…
D: Llevar mis zapatillas enormes de peluche…
¿Cómo lleváis la fama?J: Nuestra vida no tiene nada que ver con el
mundo del artisteo o del glamour, seguimos llevando la misma vida. Pero
cambia un poco el que la gente te reconozca, pero hay que normalizarlo un
poco.
D: No nos relacionamos con el mundo de la farándula. Mis amigos no
tienen nada que ver con la música. Uno conduce un autobús de línea, otro
es diseñador gráfico… Son nuestros amigos de siempre, los de Cornellá.
J: Bueno, uno se ha pirado a Mallorca.
D: Sí, está hecho polvo. ¿Dónde vas a Mallorca? Pero era un sueño
que tenía. Aunque trabaja en reparación de ascensores, no se yo… Otro de
mis colegas es transportistas de colchones. Nos vemos poco, y me gustaría
verlos más, porque cada uno tiene su familia y sus cosas, pero cuando
hablamos, nunca lo hacemos de música o artistas.
O sea, total normalidad.
D: Como cualquier otro. Me dicen que me he ido de Cornellá, pero ¡coño!
Vivo en Espulgues, que está a un paso. No vas a estar viviendo en casa de
los papas toda la vida. Tienes que comprarte un piso donde puedas, pero
Cornellà está al lado. Con el tranvía estoy en un momento. Todos los días
vamos a jugar a basket a un gimnasio de allí.
Lo dicho: Cornellá en el corazón.
J: Yo hago la compra allí aunque viva en otra zona. Aunque sea
Rianxeira, lo de Cornellà sabe de otra manera, sabe mejor.
D: El mercado de San Ildefonso es el mejor. Quizás La Boquería le
gane, pero después está el de San Ildefonso.
J: Los mercados en general tienen su encanto. Y está todo muy
bueno. Ni club del Gourmet ni nada.
Hablemos de Allenrock. Hay unos cambios evidentes en este disco, unas
ciertas sorpresas… algo de hip hop, algo de Tim Burton…D: Hemos
pensado que a las canciones si le añades detalles cuando estás ya en el
papel de productor, hacen que sea diferente unas de otras. Si las tratas
todas igual, al final todo es una misma canción.
J: Y si les pones los mismos detalles a todas, también.
D: Si las tratas a cada una de manera distinta, con su cariño,
luego pintas un cuadro muy interesante. Podríamos haber hecho todo un
disco de rock, o uno de rap, bueno de rap no, porque acoplar la rima al
tipo de ritmo me resulta muy difícil, es para quitarse el sombrero. En
“rumba que tumba” intuimos ese ritmo rapero, pero es una canción calorra
totalmente. El disco empieza con una canción muy tradicional nuestra, muy
Estopa, y es un viaje. Va mutando, y acaba con una melodía a lo Tim Burton,
que nos apetecía hacer.
¿No os había apetecido antes dar estas pinceladas a vuestros temas
típicos?D: Cada maestrillo tiene su librillo.
J: José Romero, Antonio García de Diego y Pancho Varona
(productores de sus anteriores trabajos) tienen su sonido peculiar y no
otro.
D: Ellos hacen un rock que no hace otra gente. Ni mejor ni peor,
pero al producirlo nosotros, tenemos otro espíritu distinto, y es lo que
se ve. Como productores. Me gusta que pasen cosas en las canciones, en el
texto y las melodías, y también en los arreglos a la hora de la
producción.
J: Los mismos músicos que han venido a grabar han hecho también un
comité de sabios, y hemos hecho caso a diferentes opiniones, aunque al
final tengas que decidir tú.
D: Hemos estado grabando batería, bajo y percusión en directo a la
vez.J: Que nunca lo habíamos hecho. Y se nota. El resultado tiene
más swing. Esto ha permitido corregir errores en tiempo real, y eso es
buenísimo. Hemos estado grabando con ellos 15 días, y ha sido un gustazo.
D: Cuando hemos puesto las voces, hemos tenido la ayuda inestimable
de dos maestros de la armonía porque tú no te puedes producir a ti mismo
cantando. Yo no puedo producir a mi hermano ni él a mí porque ahí sí que
estamos viciados. Y a lo mejor estamos desafinando y no lo sabemos, porque
los dos sabemos lo mismo. Necesitábamos a alguien que nos corrigiera y nos
diera consejos.
J: Hemos tenido una total libertad, hemos hecho lo que nos ha dado
la gana.
Incluso incluir una canción heavy, al estilo Pantera.
D: Sí, la verdad es que nos ha quedado muy bestia, las guitarras
pesan una barbaridad. Tenemos a Ludovico (Vagnone) que no veas cómo toca.
Venía de hacer giras con baladistas y se ha soltado. Pero también nos
apetecía mucho hacer una canción como ésta. También hay una rumba catalana
sin fusión ninguna, que hemos titulado Descatalogando, para decir que con
la rumba también nos podemos descatalogar. Es una rumba al uso, con un
homenaje a Serrat.
¿Consideráis que este disco marca un punto de inflexión en vuestra
carrera?
J. Sí claro, autoproducirnos nosotros mismos ha sido algo muy
importante.
Veo que habéis disfrutado mucho.
J: Y seguimos disfrutando.
D: Cuando acabamos la producción del disco, estábamos tristes.
Queríamos empezar otra vez.
Cada canción del álbum es una pequeña historia, con princpio y final.
D: Son pequeñas historias, exacto. No contamos cosas demasiado
importantes, contamos cosas chiquititas, cotidianas, conversaciones,
sentimientos… micromundos.
¿Os implicáis emocionalmente a la hora de escribir estas historias?
J: Hay mucha ficción, por ejemplo Pesadilla es ficción totalmente.
D: Pero en la ficción hay algo de realidad. Son metáforas. Hay
algunas que son la imagen, y otras que son el reflejo… y que cada uno lo
interprete como quiera. A veces me gusta ser narrador, y otras primera
persona.
David, creo que has empezado una relación muy especial con el theremín,
¿verdad?
D: ¡Jajaja! Los dos, realmente. La verdad es que es un cacharro
curioso porque no se toca. Tocas en el aire.
J: Es una marcianada.
D: Aprender a tocar eso equivale a volverse tarumba. Es como
estudiar telecomunicaciones con la diferencia que la carrera sirve para
algo y esto no.
Haciendo cálculos, el año que viene se cumplen diez años de vuestro
primer disco. No sé si pensáis celebrarlo de alguna manera…
D: Eso es cosa de la discográfica, e imagino que ya lo estarán
preparando.
J: Siempre nos dicen de hacer una caja o algo especial después de
cada gira.
D: Hicimos Más Destrangis, y ahí nos la colaron. No entendía por
qué habían sacado eso en Navidad, si la gente ya se habría comprado el cd
original antes. No lo veo ético. En la calle es tuya nos lo dijeron, pro
no nos pareció bien. Si fuera otro disco diferente lo entendería, pero por
dos canciones… No hay caja. Y con Voces de Ultrarrumba tampoco hay caja.
Ya ni nos lo plantearon.
J: Pero ahora con los 10 años tiene su sentido. Imagino que será
algo chulo con rarezas, material de archivo… Algo acorde con los 10 años.
D: Será algo como 10 años de Estopa. ¿Muy típico, no?
Sí, algo obvio.
D: Pero para qué complicarlo…
Imagino que en breve iniciáis gira.
J: Empezamos en Murcia el último fin de semana de mayo.
Y este año van a ser menos conciertos, pero más caña.
J: Se trata de disfrutar, porque cuando tienes una gira muy larga
hay días que no te apetece salir a tocar porque estás muy cansado. Hemos
querido hacer una gira para pasárnoslo bien. Es un lujo que nos podemos
permitir para no quemarnos y que tampoco se queme la gente.
D: Nosotros no tenemos espíritu feriante, que lo respeto muchísimo.
Eso es lo que dice la gente que le gusta estar en la carretera, en la
furgoneta… Yo me mareo en los coches, entonces a mí no me gusta viajar en
coche. Me gusta más componer, producir… he encontrado eso con lo que
realmente me siento muy a gusto. He notado que hacer 70 conciertos no me
llena, me satura. Me gusta hacer 40. A partir de ahí, ya empieza a dolerte
la cabeza. Lo que queremos es hacer más conciertos, pero de más calidad y
con más ganas, que eso la gente luego lo acaba notando.
J: Por ejemplo, en Valencia antes íbamos a la plaza de toros y
ahora vamos al Campo del Levante, porque no haremos más conciertos por la
zona.
Ha llegado ese momento en que os lo podéis permitir.
J: Ni tenemos ambición internacional, ni tenemos intención de
crecer más ni ningún objetivo de este tipo.
D: Simplemente cantar cuando nos apetece.
Entonces la importancia de las ventas para vosotros es relativa.
D: Sí que nos preocupa. Si eres del Barça, te gusta que gane el Barça.
Si eres Estopa, te gusta que gane Estopa. Es algo que te gusta pero no es
prioritario. Es un trabajo.
J: Nosotros nos encontramos satisfechos cuando nos gusta el disco.
D: Eso lo aplicamos como terapia y escudo antigilipollismo, y
también antidepresivo cuando las cosas vayan mal. Porque cuando estás en
la nube, y te crees los premios y los discos de oro, y como me molo a mí
mismo, estás perfecto. Dopamina a saco. Pero los neurotransmisores se
vacían. Es lo que tiene la dopamina. Si la usas mucho, luego te deprimes,
y cuando lleguen las vacas flacas, estarás abajo del todo.
J: Por la puta dopamina.
D: Como sé que es fácil tanto una cosa como la otra, lo mejor es
ser consciente para que no te lleves un tortazo. No tenemos ningún premio
en casa, los tiene mi madre. No quiero que me lo recuerden en ningún
momento. Quiero llegar a casa y ver a mi gente, fotos de la comunión, de
la mili. Separar el trabajo de la vida personal es básico, aunque tú sepas
que lo tuyo es hacer canciones. Pero el nivel de la fama y todo esto, es
parte del trabajo.
Tenéis los pies completamente en la tierra.
J: En lo que nosotros creemos que es la tierra,
sí. Hay muchas maneras de ver las cosas.
Cara a cara
Un momento especial en directo
D: Cuando canta mi hermano
J: El fin de gira del primer disco
Un sueño por cumplir...
D: No puedo pedir más
J: Que Gasol gane el anillo
Nunca sales de casa sin...
J: Mi riñonera
D: Nada imprescindible. Lo lleva todo mi hermano en la riñonera
Playstation o Wii
D: Las dos
J: Y añade Xbox
Te mueres por actuar con...
J: Ya hemos actuado con Sabina.
D: Pero me molaría mogollón conocer a Stan Lee, creador de Los Vengadores
La canción que te pone tontorrón
D: Hotel California, de The Eagles
J: Celos, de Junco
Una canción para el Singstar
D: Ninguna
J: Cuando amanece, el nuevo single
Tu manera de Oxigenarte
D: Irme al pueblo, Zarza Capilla
J: En la playa de Cunit
(texto: Maribel Martínez -
www.cluboxigeno.com)
|