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ESTOPA VA MÁS ALLÁ Cuando David y Jose Muñoz, Estopa, firmaron recientemente
un contrato de patrocinio con Nintendo España, los responsables de la
empresa de consolas les instaron a componer una canción sobre el mundo de
los videojuegos para emplearla en un spot y, quizá, incluirla en su próximo
disco. Al día siguiente, David Muñoz llamó a la compañía: 'Ya la tenemos'.
No sólo la habían compuesto, sino que la habían grabado. La gente de
Nintendo no daba crédito.
FINITO DE CORNELLÁ Malabares. La frase <<esto es Estopa>> abre el disco y sirve de introducción a este irresistible número de rock rumbero marca de la casa con una percusión de batucada y una brillante guitarra de Antonio García de Diego. <<Arranca duro>>, observa David. Bien cierto. Qué suerte la mía. El dúo pisa el freno. <<Esto es una rumba de arriba a abajo>>, comenta Jose. Es verdad, aunque a veces se dan un aire latino y en una estrofa lanzan un guiño al Hotel California de los Eagles. <<Es la favorita de nuestro viejo>>. Vacaciones. Elegida por la compañía como primer sencillo, ha empezado a sonar en algunas radios este fin de semana. <<Es nuestro color más popero>>, apunta Jose. La letra, una de las más certeras del disco, incluye toda una declaración de intenciones: <<No queremos cambiar de rumbo/ con los pies en el subsuelo/ y si la cosa se tuerce/pues cogemos y nos vamos pa'l pueblo>>. Ninguna parte. Un ritmo de bossanova sostiene la canción menos estopera del disco. Visiones nocturnas y taxis sin destino. <<Ésta es para conducir de noche entre luces amarillas>>, comenta David de forma algo enigmática. García de Diego aporta un solo de lo más satanero. Lunes. La canción que no sonará en Radiolé. Un medio tiempo marcado por una guitarra heavy a más no poder. El chascarrillo final lo confirma. <<Desde que escuché heavy metal -dice una voz-, es algo que está dentro de mí>>. Fábricas de sueños. Una rumba de manual aderezada con gotas de rock latino. La letra incluye uno de esos hallazgos verbales que elevan por encima de la media la poesía de barrio de los hermanos Muñoz: <<Nos la dan con queso y queremos jamón>>. Menudo lema. Monstruos. En todos los discos de Estopa hay alguna pieza rescatada de su legendaria primera maqueta. Ésta es una. David y Jose sonríen cada vez que suena la alusión a la consola Nintendo, pero la letra es de las de arrancarse la camisa. <<Si es que la vida es la hostia/ yo no sé por qué estoy triste>>. Puro desgarro rumbero. No quiero verla más. El momento Chichos. Es fácil entender por qué es la preferida tanto de David como de Jose. Canciones como ésta, con esa poderosa aleación de rock y rumba y esos cambios de ritmo concebidos para arrasar los polideportivos de toda España, hicieron grande a Estopa. En el estudio madrileño, los hermano Muñoz se divierten cambiando la letra del estribillo y cantando <<no quiero ver la Mahou>>. A mí me gusta. Otra pieza singular. Empieza a ritmo de swing, muta en un reggae, se convierte en una rumba y acaba invitando a la danza del vientre con un arreglo de cuerda de inequívoca inspiración magrebí. Más versos para una futura antología estoparia: <<Vete poniendo el traje de ilusión/ que yo me pongo el de hombre araña>>. Gulere, gulere. O, como la llaman David y Jose, <<la de los porros>>. Una rumba canábica en la que el dúo de Cornellá lanza una mirada certera a sus compañeros de generación. A la orgullosa declaración del estribillo <<a mí me gustan los porros/ me gustan los canutillos>> le sigue un contradictorio acto de contrición, resuelto de manera brillante: <<Ahora me estoy desquitando, me estoy resacando brillo>>. Suena a momento álgido en los conciertos de la gira. Ni pa ti ni pa mí. La voz principal es la de Jose. <<Óyelo, parece Junco>>, se chotea su hermano. La cosa empieza como un bolero -los Muñoz se declaran fervientes admiradores de Antonio Machín-, pasa por un arreglo orquestal y desemboca en una frenética rumba catalana con el ventilador echando chispas. Paseo. Es la que cierra el disco. <<Sería un gran anuncio de Amstel -analiza David- si la letra no dijera puta borrachera. Ahí la cagamos>>. Pues eso. Un himno vikingo en toda regla que invita al consumo inmoderado de cerveza. Tiene unos coros de clara inspiración hooligan en los que participan Andreu Buenafuente, Santi Millán, Fernando Tejero y Manel Fuentes. No quiero ni pensar lo que puede ser en directo.
LA GRABACIÓN. UNAS ESTRELLAS <<SIN ROLLOS RAROS>> (Rafael Tapounet/Madrid) |