MANIFIESTO KONTRA EL RAZISMO (JÓVENES DE EUROPA KONTRA EL RAZISMO)

"Artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.”

Nos avergüenza nuestro particular racismo nacional hacia la comunidad y el pueblo gitano. Demasiados años alimentando, justificando y empujando hacia la marginazión a una parte importante de este pueblo, han dado como resultado que muchos hombres y mujeres continúen colocados en el centro de la diana del rechazo. Una historia interminable de exclusiones y estereotipos, demasiado viva como para seguir ocultando que una parte de nuestra sociedad y de los gobernantes no tienen asumidos los valores de la igualdad y del pluralismo como patrimonio común.Nos avergüenzan los sucesos ocurridos en El Ejido. Suponen una absoluta fractura del proyecto de sociedad abierta al que muchos aspiramos. Han perseguido, amenazado y culpabilizado a una comunidad, la de los ciudadanos inmigrantes, de unos delitos que tienen su responsabilidad penal delimitada. Más grave aún es que algunos responsables políticos y en particular el alcalde de esta población, haya alimentado o justificado una incalificable violencia contra la comunidad de inmigrantes.Esta actuación tiene una clara y meridiana definición: racismo.No nos valen las excusas ni las coartadas. Es una imperdonable manipulación el utilizar la fuerza legal de los votos para intentar legitimar unos comportamientos que atentan contra la dignidad humana. No hay amparo posible para quienes justifican la desigualdad y la discriminación. Esta situación nos lleva irremediablemente hacia una sociedad incapaz de entender y asumir que los grupos sociales, las minorías y las colectividades, si no se dotan de condiciones de igualdad y de ciudadanía, acaban convirtiéndose en objeto de marginación. La comunidad de inmigrantes de gran parte de la Comarca del Poniente almeriense, en determinadas zonas de Huelca o en las campañas temporeras, llevan años olvidados y silenciados por las Administraciones, bien sean autonómicas –bajo la excusa de carecer de competencias- bien municipales, bien estatales. La ausencia de políticas reales de integración, la carencia de derechos- siquiera a solicitar vivienda o acceso a determinadas prestaciones sociales- ubican a esta comunidad en los márgenes, en la plena discriminación social. Estos hombres y mujeres llevan años viviendo en condiciones deplorables, sobreexplotados laboralmente, expulsados de los espacios de ocio, aislados y continuamente hostigados sobre su nombre, sus papeles, su identidad.El silencio, cuando no una clara permisividad ante esta realidad por parte de las distintas administraciones, está en el origen y responsabilidad de lo sucedido. Un ayuntamiento, debe serlo de todos los ciudadanos, DE TODOS; incluso, desde nuestra perspectiva, debe de ser fundamentalmente de aquellos que más dificultades tienen, sean o no nacionales, tengan o no papeles. No hacerlo así es entender el servicio público como una mera empresa de intereses sociales y no como la necesaria gestión, satisfacción y protección de las necesidades y derechos de los ciudadanos.Nos averüenza también el mal uso que hacemos de la lengua: unos medios de comunicación que abusan constantemente de los adjetivos, que estereotipan sin pudor: son ilegales, clandestinos, moros, invasores. Este catálogo de prejuicios está también en el origen del malestar y de la alarma social.Los primeros y principales responsables de que esta compleja realidad dé como resultado una convivencia plena son los gobernantes. Todos los gobernantes. A ellos realizamos un llamamiento en forma de respetuosa exigencia: que los derechos reconocidos en la nueva ley de Extranjería son sagrados, es decir, son intocables. No permiten una vuelta atrás. Estamos convencidos de que gozar de derechos es fuente de integración; no reconocerlos o restringirlos es fuente de rechazo y racismo.A los sindicatos y empresarios queremos recordarles que quienes vienen son trabajadores que aspiran única y exclusivamente a vivir con la dignidad que en su origen les fue negada.A la sociedad en general le pedimos que realice un esfuerzo de civilización. No existe nada por encima de la dignidad, de la ética social, de los derechos. Demasiados siglos de expulsiones: de judíos, moriscos, magrebíes, turcos, indígenas, pobres, excluídos, enfermos... deberían habernos dotado de una conciencia clara sobre nuestro futuro. No hay futuro, ni civilización, si excluímos de ella a los diferentes, a los otros.¡Mayoría absoluta contra el racismo! ¡Por la integración!SUSCRIBEN ESTE MANIFIESTO: Jóvenes contra el Racismo y la pobreza en Europa (JRE), Asamblea de Cooperación por la Paz, Asociación Pro-Derechos Humanos, Asociación de inmigrantes de Guinea-Bissau, Ecologistas en Acción, Jóvenescontra el Racismo en Europa (JRE), Unión General de Trabajadores (UGT), Unión Romaní de Andalucía, Unión Sindical Obrera (USO) y.... muchos más.

1